Hernia discal: Tratamiento naturopático

Por IAO | 12/Abr/2017 | Blog,NATUROPATIA |

Ahora que ya sabemos lo que es la hernia discal, ¿qué más podemos hacer?

Teniendo en cuenta las causas más frecuentes, ya expuestas en la anterior entrada, ante el factor genético, lo único que podemos hacer es prevenir, con una buena salud articular y evitando la sobresolicitación.

Frente a los traumatismos, un antiinflamatorio:

Harpagofito, cúrcuma, boswelia,

 Jengibre: Los gingeroles del jengibre son potentes inhibidores de la formación de metabolitos proinflamatorios articulares. El jengibre también ha demostrado poseer una importante actividad analgésica. De hecho, en un estudio, 1.000 mg de jengibre en polvo mostraron una eficacia en el alivio del dolor equivalente a la de 400 mg de ibuprofeno. Y sin los efectos secundarios de este, por supuesto.

También muy importante el reposo, para que la articulación se pueda regenerar, sin sufrir mas impactos.

Frente a la sobresolicitación, desde luego lo mas importante es parar radicalmente la situación que nos ha llevado a esta lesión. Mejorar la posición para evitar lesiones. Y mejorar la situación de nuestros ligamentos, fortaleciéndolos para que puedan aguantar sin lesionarse.

Pero una vez superada la fase aguda, hay que evitar que vuelva a pasar. ¿Cómo?

¡Nutriendo! Glucosamina, que aparte de nutrir la articulación, también es antiinflamatoria. El consumo de sulfato de glucosamina ha mostrado mejorar síntomas de osteoartritis como dolor, sensibilidad articular e inflamación, retrasando y/o revirtiendo la progresión de la degeneración del cartílago. Al igual que el colágeno, proteína que forma parte de todo el tejido conjuntivo, por lo tanto nos ayuda a regenerar el anillo fibroso que ha permitido la salida del disco intervertebral.

El sulfato de condroitina, que es el compuesto que le otorga al cartílago gran parte de su resistencia a la compresión. Aunque son necesarias más investigaciones científicas para sacar conclusiones, National Institutes of Health reporta un caso de estudio que sugiere que la ingesta de sulfato de condroitina a largo plazo, junto con la glucosamina, puede contrarrestar la degeneración del disco vertebral, especialmente en las primeras etapas.

 MSM que, además de ayudar a la regeneración  del tejido conjuntivo, contribuye a disminuir la sensación de dolor, rigidez e inflexibilidad. Se trata de un potente analgésico (disminuye el dolor en hasta un 80% a las 6 semanas) y mejora la movilidad a partir de los 14 ó 15 días.

Una vez que lo tengamos controlado, ¿como lo evitamos?

Dado que realmente el problema es la inflamación del nervio, es lo que tenemos que evitar a través de una alimentación antiinflamatoria y complementos tales como el omega3, para controlar los niveles de ácido araquidónico, del cual se forman las principales moléculas proinflamatorias.

Alimentos que hay que evitar:

Productos Lácteos: La principal proteína de la leche, la caseína, aumenta la inflamación, creciendo así el dolor. Por eso los lácteos deberían ser eliminados de la dieta de una persona con este tipo de problemas.

Maíz: El ácido omega 6 que se encuentra en el maíz también hace que aumente la inflamación. Debemos alejarnos de cualquier alimento procesado, utilizando aceite de oliva virgen, lino, etc.

Carne roja: La carne roja es un tipo de carne que si se come con moderación no tiene ningún efecto negativo, pero comiéndola en exceso podemos agrandar los problemas surgidos por el dolor articular o por la artritis. Es preferible comer todo tipo de carne blanca, como el pollo, pavo, conejo y/o pescado.

Huevos: En la yema del huevo existe una sustancia que contiene ácido araquidónico, que hace aumentar la inflamación de la articulación. Aunque comer huevo es muy recomendable y los médicos dicen que es bueno comer 2 o 3 huevos semanales, para las personas que sufren de este problema es mejor restringirlos en la dieta.

Refrescos con azúcar: Los refrescos con azúcar son dañinos para el cuerpo. Nuestra recomendación es que los elimines de tu dieta, puesto que el azúcar y el ácido fosfórico que suelen tener los refrescos, hacen que nuestros órganos y articulaciones se vayan deteriorando poco a poco.

Café: Los alimentos que contienen cafeína no son recomendables en las dietas de las personas que sufren de dolor articular. Puedes cambiar el café por las infusiones.

Comida rápida: La comida rápida está llena de grasas saturadas, sal, azúcar y carbohidratos, que hacen que nuestro cuerpo no elimine correctamente las toxinas.

Patatas: Aunque el potasio que se encuentra en las patatas es beneficioso para nuestro organismo, para las personas con artritis y dolor en las articulaciones no lo es.

Frutos secos: El Omega 6 que podemos encontrar en los frutos secos como piñones, nueces y nueces de Brasil, son dañinos para las articulaciones, haciendo que el dolor y la inflamación aumente significativamente.

Pero ¿que alimentos son recomendables?

Para saberlo, tenemos que reconocer las dos fases de la lesión discal:

  1. FASE INICIAL DE LA LESIÓN DISCAL:

La fase inicial se llama a la fase tras el inicio del dolor herniario. Los síntomas en esta primera fase son dolor severo en lanceta, pronación o giros corporales imposibles, dolor, entumecimiento o hinchazón evidentes. Todo  ello  expresa  flujo  sanguíneo  lento, estancamiento  de  sangre y obstrucción microcirculatoria.

Para mejorar estos síntomas, aparte de una Fitoterapia adecuada, nos podemos ayudar de una alimentación basada en:

  • FRUTAS: papaya, ciruelas, higos, uvas
  • VERDURAS: espinacas, berenjenas, puerros, ajos, eneldos, lechuga, judías, acelgas, remolacha
  • PROTEINAS: callos de cerdo, leche de oveja
  • Y evitar: las frutas frías y limitar las acidas, ya que inmovilizan la sangre.
  1. FASE DE CRONIFICACIÓN DEL DOLOR:

En esta situación la mejoría del dolor y la lesión discal va a depender del tono metabólico hepático, del tono suprarrenal  y  de  la  capacidad  fitoterápica  para  fortalecer  músculos  y huesos, relajar músculos y tendones y activar colaterales. Podemos ayudarnos asimismo con una alimentación rica en:

  • FRUTAS: pera, melocotón, uva, cerezas, litchis
  • VERDURAS: apio, col, puerros, espinacas, berenjenas, nabo, zanahorias, remolachas, perejil
  • PROTEINAS: cerdo, pollo, cordero, hígado de pollo y cordero, mariscos, mejillones, pulpo, huevos, leche de oveja
  • CEREALES: todos, pero sobre todo el fenogreco, sésamo y semillas oleaginosas, y sobre todo la nuez
  • Y evitar: los dulces, el exceso de sal, los alimentos congelados y recalentados y los ayunos, ya que debilitan aun mas.
  • También evitar en esta fase el ajo, el ruibarbo y la albahaca.

¿Qué es el EPA?

El EPA constituye el más importante de los ácidos grasos omega-3 para reducir la inflamación celular por varias razones:

  • En primer lugar, es un inhibidor de la enzima causante de la transformación de los ácidos grasos omega 6 en ácido araquidónico (AA). Los principales omega 6 son: acido linoleico (LA), ácido gamma linoleico (GLA), ácido dihomogamma linoleico (DGLA) y ácido araquidónico (AA). El AA se forma a partir del DGLA, necesitándose esta enzima. Cuanto más EPA contiene la dieta, menos AA se produce.El EPA esencialmente inhibe el suministro de AA necesario para la producción de eicosanoides pro-inflamatorios.
  • También compite con la enzima fosfolipasa A2, necesaria para liberar el AA a partir de los fosfolípidos de la membrana (donde se almacena). El ácido araquidónico no existe en forma libre en el interior de las células, normalmente se encuentra en los fosfolípidos de membrana. Su liberación desde los depósitos celulares depende de la acción de la fosfolipasa A2.

Por lo tanto el EPA no solo no permite al omega 6 transformarse en ácido araquidónico, sino que también impide la liberación de este ácido a partir de las reservas corporales.

Desde luego, la combinación de la naturopatía con la osteopatía puede ser muy interesante para resolver esta dolencia. ¡Consúltanos para mejores resultados! Encuéntranos en el 976 383 582 o 620 431 023

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