Como combinar los alimentos para una buena digestión

Por IAO | 2/Jun/2017 | Blog,NATUROPATIA,NATUROPATIA |

La ciencia que nos habla sobre la combinación de los alimentos se llama Trofología.

En oriente, en la antigüedad, se sabía la importancia de una correcta combinación de los alimentos.

El equivalente científico occidental del equilibrio de energías en las combinaciones de alimentos es el equilibrio ácido/base o pH. Si añadimos una medida de ácido a una medida igual de álcali, la solución química restante es neutra. De ahí la idea de tomar bicarbonato (una sustancia muy alcalina) para aliviar la “acidez” de estómago.

Está científicamente probado por la medicina occidental que, para iniciar la buena digestión de cualquier proteína animal concentrada, el estómago debe secretar pepsina. Pero también está demostrado que la pepsina solo puede actuar en un medio sumamente ácido, que debe mantenerse durante varias horas hasta la completa digestión de las proteínas. Otro hecho igualmente comprobado por la ciencia es que, cuando masticamos un pedazo de pan, de patata o de cualquier otro hidrato de carbono/fécula, las glándulas salivares segregan de inmediato ptialina y otros jugos alcalinos. Después de tragada, la fécula alcalinizada necesita hallar en el estómago un medio alcalino para acabar de ser digerida por completo.

¿Qué ocurre cuando se ingieren simultáneamente féculas y proteínas?

El estómago, en respuesta a la presencia de las proteínas y las féculas, segrega al mismo tiempo jugos ácidos y alcalinos que se neutralizan entre sí y dejan una solución acuosa incapaz de digerir correctamente ni una cosa ni la otra. Lo que sucede a continuación es que las proteínas se pudren y las féculas fermentan, debido a la constante presencia de bacterias en el canal digestivo.

La putrefacción y la fermentación son las causas principales de todo tipo de problemas digestivos, como gases, ardor, hinchazón, estreñimiento, heces fétidas, hemorroides sangrantes, colitis y demás.

Muchas de las llamadas “alergias” son también consecuencia directa de la mala combinación de los alimentos: la corriente sanguínea absorbe toxinas de la masa fermentada y putrefacta que llena los intestinos, y estas toxinas a su vez provocan erupciones, urticaria, dolores de cabeza, náuseas y otros de los síntomas que habitualmente se catalogan como “alergias”.

A fin de protegerse de la irritación tóxica crónica causada por las comidas mal combinadas, el colon segrega grandes cantidades de mucosidad para envolver las partículas tóxicas antes de que dañen su sensible mucosa.

Cuando esto sucede en todas las comidas, todos los días, todas las semanas del año (como es lo habitual en las modernas dietas occidentales), el colon termina segregando un flujo constante de moco, que se acumula y se incrusta en los pliegues del colon. Esto produce una reducción de la luz del colon y un constante filtrado de toxinas al torrente sanguíneo, por osmosis. Cuando la incrustación de mucosidades toxicas en el colon alcanza una presión critica, produce una bolsa que se hincha como un globo hacia el exterior, provocando lo que se llama una diverticulosis.

La colitis y el cáncer son las siguientes etapas de deterioro del colon debido a estas condiciones.

Debemos tener también en cuenta que no existe cosa tal como un alimento que tenga un 100% de proteínas o un 100% de hidratos de carbono. Lo que cuenta es si las proteínas o los hidratos de carbono constituyen el principal elemento nutritivo de un alimento determinado.

En términos generales, si un alimento contiene un 15% de proteínas, o más, se lo considera “alimento proteínico”, mientras que un 20% o más de hidratos de carbono lo hace corresponder a dicha categoría.

Al combinar distintas clases de alimentos, no tiene mucha importancia que una comida a base de hidratos de carbono incluya una pequeña cantidad de proteínas o viceversa, sobre todo si se acompaña con abundantes verduras crudas que proporcionan enzimas activas y masa fibrosa.

Combinaciones de alimentos desfavorables para la digestión

  • Proteína y fécula

Es la peor combinación de alimentos que se puede dar en una misma comida y aún así constituye el plato fuerte de las dietas occidentales: carne con puré, hamburguesas con patatas fritas, huevos con pan, etc.

Cuando se consume una proteína y una fécula al mismo tiempo, la enzima alcalina ptialina se mezcla con la comida al masticarla en la boca. Cuando la comida masticada llega al estómago, prosigue la digestión de la fécula con otras enzimas alcalinas, lo que impide que la proteína sea digerida por la pepsina y otros jugos ácidos.

Esto permite que las bacterias presentes en el estómago ataquen a la proteína, con lo que se desencadena la putrefacción. Con lo cual los nutrientes de las proteínas no son aprovechados, produciendo desechos tóxicos y gases fétidos.

Norma: consuma las proteínas concentradas (carne, pescado, huevo o queso) separadamente de las féculas concentradas (pan, patatas o arroz).

  • Proteína y proteína

Las proteínas distintas presentan distintas exigencias digestivas.

La mayor acción enzimática sobre la leche se produce durante la última hora de la digestión, mientras que en la carne se produce durante la primera hora y en los huevos hacia la mitad de la digestión.

Norma: consumir únicamente una clase principal de proteína en cada comida. Evite combinaciones como carne/huevos, carne/leche, pescado/queso. Asegúrese de que asimila todos los aminoácidos esenciales variando el tipo de proteína concentrada que consume en cada comida.

  • Fécula y ácido

Cualquier alimento ácido consumido junto con una fécula o almidón interrumpe la secreción de ptialina, dato bioquímico en el que todos los médicos están de acuerdo.

Por lo tanto, la fécula llega al estómago sin los jugos alcalinos imprescindibles para una correcta digestión y se produce la primera fermentación bacteriana.

Norma: consuma ácido y féculas en comidas separadas.

Ejemplo: si come tostadas o cereales para desayunar, prescinda del jugo de naranja (igual que de los huevos). Si va a hacer una comida basada en féculas (arroz o cualquier pasta), prescinda del vinagre, limón.

  • Proteína y grasa 

Se ha demostrado que la grasa ejerce una clara influencia inhibidora sobre la secreción de jugos gástricos.

Durante las dos o tres horas siguientes a la ingestión de la grasa, la concentración de pepsina y ácido clorhídrico en el estómago se ve considerablemente reducida. Esto retrasa la digestión de cualquier proteína que se haya ingerido junto con la grasa, permitiendo que las bacterias inicien la putrefacción de las proteínas.

Por eso las carnes grasosas como el tocino, o las carnes con grasa, aún las magras fritas en grasa, resultan tan pesadas en el estómago durante varias horas después de haberlas comido.

Norma: consuma grasas y proteínas concentradas en distintas comidas y si no puede evitar mezclarlas, acompáñelas con abundantes ensaladas crudas.

  • Proteína y ácido

La correcta digestión de las proteínas exige un medio ácido; sería lógico suponer que los alimentos ácidos facilitan la digestión de las proteínas, sin embargo, no es así.

Cuando los alimentos ácidos llegan al estómago, inhiben la secreción del ácido clorhídrico, y la pepsina (enzima que digiere las proteínas) solamente puede actuar en presencia de ácido clorhídrico. No de cualquier ácido.

Por lo tanto, el zumo de naranja inhibe la correcta digestión de los huevos, y un vinagre fuerte en la ensalada inhibe la digestión de la carne.

Norma: evite combinar ácidos y proteínas concentradas en la misma comida.

  • Proteína y azúcar

Todos los azúcares sin excepción inhiben la secreción estomacal de jugos gástricos. Esto se debe a que los azúcares no se digieren ni en la boca ni en el estómago, sino pasan directamente al intestino delgado para su digestión y asimilación.

Cuando se consumen en combinación con alguna proteína, como un pastel después de un bistec, no solo se inhibe la digestión de las proteínas al inhibir la secreción de jugos gástricos, sino que los propios azúcares quedan atrapados en el estómago en lugar de pasar rápidamente al intestino delgado, y esta demora permite que las bacterias fermenten el azúcar, liberando toxinas y gases nocivos que aun perjudican más la digestión.

Norma: evite el consumo de azúcares y proteínas en la misma comida.

  • Fécula y azúcar

Se ha demostrado que, cuando el azúcar llega a la boca acompañando a una fécula, la saliva segregada durante la masticación no contiene ptialina, lo cual sabotea la digestión de la fécula antes de que alcance el estómago.

Además, esta combinación impide que el azúcar pase más allá del estómago hasta que termina la digestión de la fécula, provocando su fermentación.

Los subproductos de la fermentación del azúcar son ácidos, cosa que aun inhibe más la digestión de las féculas, que necesitan un medio alcalino.

El pan (fécula) con mantequilla (grasa) es una combinación compatible, pero cuando se le agrega miel o mermelada se están introduciendo azúcares en la mezcla y eso perjudica la digestión de la fécula contenida en el pan. El mismo principio se aplica a los cereales del desayuno endulzados con azúcar, a los pasteles muy azucarados o las tartas dulces.

Como consumir las proteínas

Desde los tiempos remotos se ha enseñado a los pueblos a combinar adecuadamente las proteínas. Lamentablemente, el hombre moderno hace caso omiso a esas enseñanzas que nos dicen que no es conveniente consumir las proteínas y los hidratos de carbono en una misma comida.

Las proteínas son un alimento poderoso y exigen condiciones especiales para ser digeridas y liberar sus nutrientes; si se desea combinar proteínas animales con otro alimento, la mejor elección con los vegetales no feculentos como las verduras, las coles, los brotes, etc. Y conviene consumirlos crudos, en forma de una abundante ensalada.

Las proteínas concentradas de origen animal no deben entrar en más de una comida al día, aunque las otras proteínas ligeras de origen vegetal, como el requesón de soja (tofu), pueden tomarse más a menudo.

Como consumir los hidratos de carbono

Los hidratos de carbono son feculentos y no deberían combinarse con ninguna proteína concentrada.

Lo que mejor combina con las féculas son las frutas no acidas y las verduras frescas crudas o ligeramente cocidas.

Si le gustan las patatas, la pasta o la repostería, haga una comida completa con ellas, pero no les añada huevos ni carne ni quesos. Uno de los peores desayunos consiste en cereales secos endulzados con azúcar refinada y empapados en leche pasteurizada. Las tostadas con mermelada son casi igual de malas. Los que más sufren los estragos de este tipo de desayuno son los niños, ya que muchos adultos suelen prescindir del desayuno o se limitan a tomar un café y una tostada sola, lo que es aceptable.

No debería tomarse más de una comida al día a base de hidratos de carbono y habría que evitar combinar dos féculas muy distintas en la misma comida.

No es conveniente acompañar las féculas con ningún líquido, ya que la digestión de las mismas debe comenzar en la boca para que continúe en el estómago.

Todos los hidratos de carbono deben ser cuidadosamente masticados y bien ensalivados antes de tragarlos.

Como consumir las grasas

Las grasas pueden tomarse en combinación con hidratos de carbono, frutas y verduras, pero hay que evitar las proteínas concentradas. Las proteínas ligeras, sin embargo, son relativamente compatibles con la grasa.

Dentro de las categorías de las grasas, evite todas las margarinas y demás sustitutos de la mantequilla, así como los aceites hidrogenados. Los aceites vegetales hidrogenados están tratados de tal manera que, para descomponerlos, el estómago debería generar temperaturas de hasta 250º C, lo cual quiere decir que son indigeribles.

Las mejores grasas son los aceites vegetales y de semillas prensados en frio y consumidos en su estado líquido.

Si quieres saber más, están abiertas las matriculas para el curso de Naturopatía 2017-2018.

¡Llámanos! al 976 383 582 o 620 431 023.

 

Sin comentarios »

Nadie ha comentado todavía.

RSS feed de los comentarios de este post. TrackBack URL

Dejar un comentario

Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Llámanos
Conoce dónde estamos
Contacta con nosotros

Instituto Aragonés de Osteopatía

Instituto Aragonés de Osteopatía | Calle Maestro Marquina, 14-16-18 50006 Zaragoza

© Instituto Aragonés de Osteopatía 2017 | Diseñado por analiZe